llovia, no me importaba, yo seguia sentada en esa banca del parque mojandome por completo...
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Lunes, 13 de febrero de 2006
Los Lobos siguen aullando a la Luna para que les devuelva el Sol. Su canto es un canto de libertad y de vida, una llamada a la unión mística con la naturaleza. El hombre, la raza más ruin y despreciable de cuantas han sido creadas, nunca entendió su letra y por eso quiso destruirla.
Acorralados, perseguidos y despreciados los lobos nunca cejaron en su empeño. Su canto, un canto que tenía más de diez mil bocas, resonaba en las alturas estrellándose en los rostros de los hombres; extendiéndose por las montañas y los valles, llegando hasta el mar; recordándoles así lo poca cosa que eran, lo lejos que estaban de poseer el título que con cuanta arrogancia se habían asignado: Reyes de la Creación.
Pero su canto era sobre todas las cosas un canto de burla y de desprecio hacia el hermano perro; el estúpido y sumiso hermano que antepuso su vida a su libertad, y que en la noche de los tiempos había decidido unir su vida a la del hombre. A cambio de su más abyecta y despreciable sumisión obtenía una falsa seguridad de aquella raza que ni tan siquiera se quería a si misma como especie, sino como individuo.
Cada vez son menos y su voz se apaga lentamente, pero ninguno dará nunca un paso atrás. Han consagrado sus vidas a la dura tarea de abrir un camino que nadie quiere seguir.
El camino de la dignidad.
Por: Elva Rubio | LITERATURA | Comentarios (1) | Referencias (0)