llovia, no me importaba, yo seguia sentada en esa banca del parque mojandome por completo...
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Martes, 14 de marzo de 2006
por algo debe ser que la tierra es redonda.
antes pensaba que si la tierra fuera plana, entonces yo podría mirar
al sur y ver a los que están ahí; entonces estaríamos siempre en
contacto y por tanto, unidos por nuestros ojos, las miradas en el
horizonte.
ahora pienso mas bien en la fuerza de gravedad.
algo más intenso que el toque de dos miradas.
una fuerza en sí, en todo lo que existe y tocamos.
esa fuerza que hasta se puede medir.
hay un solo cielo, pienso.
un solo oceano.
hay una sola cáscara entre ellos, que es la tierra donde estamos de
pie y a la que nos aferramos por una fuerza inevitable, la gravedad,
que nos atrae a todos hacia un único centro.
pienso entonces que puede que los continentes esten separados, pero
debajo de nuestros pies estamos todos atados por hilos que nos atraen
hasta un centro, para que nos fundamos todos en uno.
como un puñado de globos de gas en las manos de un payaso. un payaso
que a veces se ríe de nosotros.
pienso que el agua de aquí es el agua de allí.
cuando vaya a la playa tirare piedras lo mas lejos que pueda
quizás esas piedras hagan las olas para los del sur.
mientras aque allí el sol se oculta, realmente lo que sucede es que
el sol viene hasta aquí y a mí me amance.
pienso a veces, que quizá mis pasos de ida aquí sean los pasos de
vuelta de alguien allí.
y bueno, el cielo siempre esta sobre todos nosotros envolviéndonos,
a veces aplástándonos, tocándonos a todos con la misma mano.
son las cosas en las que uno piensa cuando se está lejos.
cuando se vive en dos mundos al mismo tiempo.
corazón y cabeza.
aquí y allí.
en todo esto pensé cuando estuve en lo alto de mi casa desde
mirando hacia el cielo
el horizonte, desde ahí, no era una línea recta sino una curva,
sentía la sensación de estar encerrada en esos adornos que son una
bola de cristal llena de agua que tienen a veces escarcha o nieve
artificial.
miraba al horizonte y la perspectiva rodaba, se enroscaba en un
circúlo, giraba mil veces sobre la misma rdondez de mis ojos.
como si fuera el adorno central de la sala de un gigante que nos mira,
nos toma en sus manos, nos agita, nos ve volar como escarcha,
atraídos unos a otros como si fuese el caos, pero no es otra cosa
que el orden.
estemos bien aquí o bien allí, da la igual, el caos va siempre dentro
de nosotros mismos, llenos de agua en la cabeza, de escarcha en el
corazón, todos dentro de una misma esfera, atados a hilos, movidos
por la gravedad invisible de las palmas de las manos de algo/alguien
que nos sostiene y nos mantiene vivos.
Por: Elva Rubio | General | Comentarios (0) | Referencias (0)