llovia, no me importaba, yo seguia sentada en esa banca del parque mojandome por completo...
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Martes, 14 de marzo de 2006
he oido decir: "cómo la gente se puede gastar la
millonada en un cuadro, por ejemplo, de picasso, yo no entiendo..."
yo no decía nada.
y entonces seguían "cómo van a pagar 10 millones de euros o lo que
sea, por un cuadro que hasta seguro aunque lo compren iría a parar a
un museo cada cierta temporada"
y yo seguía sin decir nada.
"es igual a lo que hace esa gente que paga miles por la camiseta que
bono sudó en la gira pop o la chamarra que usó.
¿me puedes explicar?"
y siempre yo sólo escuchaba, sin tener ninguna respuesta o argumento
para discutir, quizåas sin ganas de seguir en una conversación así...
pero ahora sí quiero decir algo.
ayer vi en la tele que un cuadro de munch "sommerdag" (día de verano)
se ha vendido en unos nueve millones de euros.
primero quiero decir que una obra no es igual que una camisa sudada;
que yo no la compraría aún así sea de quien sea, pero de un atista compraria
sus discos o que se yo un dvd,
no es lo mismo una chamarra que un cuadro, es distinto.
yo, si tuviera más de 9 millones de euros sí me compraría un cuadro,
y lo tendría una sala secreta y se lo enseñaría no a cualquiera.
y no por una cosa de decir "mira, tengo un cuadro que cuesta millones
de euros" mientras desayuno champán y caviar, porque ya si tuviera un
cuadro de ese valor en metálico, seguro que en la cuenta tendría mucho
más y ya para qué decir que tengo un cuadro de millones, si desayuno
champán y caviar y mejor
ni hablo de mi cuenta bancaria...
no por eso, no, porque como ya dije, yo lo tendría en una sala
especial bajo siete llaves donde no dejaría entrar a cualquiera.
y más que por seguridad, sería porque sólo dejaría entrar a quienes
entiendan el por qué tendría un cuadro de nueve millones.
(fijo que a la persona a quién me refiero en este inicio del post,
no la dejaría entrar, y esto es y quizás sólo a mi salita de estar)
y el por qué tendría un cuadro de millones, recién lo puedo explicar
ahora.
ahora, después de haber visto y leído algunas cosas y haber vivido
otras tantas, pienso, que un cuadro vale por muchísimas cosas.
a veces pienso que si a un cuadro, le pusiéramos una leyenda debajo,
o le pusiéramos fotografías al lado como en un esquema explicativo;
fotgrafías de la vida de quién lo pintó, si le pusiéramos además la
historia que hay detrás de él, la historia personal del pintor y
además la historia como contexto en lugar y tiempo determinado, si
miráramos con atención el trazo, la forma, el color, si pusiéramos
atención a cada cosa que ese cuadro, además de obra, es además
un trozo de vida de alguien.
siempre he creído que las obras q se hacen-
todas tienen una razón de ser y un por
qué. desde las cosas más simples. una carta tiene una razón de ser,
tiene siempre un destinatario aunque no se envíe; una canción tiene
siempre un oído de alguién cualquiera quien la asimila, la digiere y
la hace parte de él/ella y esto se vuelve tan profundo que quizás esa
canción se tararee en la agonía sin saber bien por qué; y un cuadro
es algo que además de quedarse en nuestra pupilas, se queda también
en nosotros con todo lo que trae detrás.
es cierto que a veces es imposible saber qué hay realmente detrás de
un cuadro, detrás de una obra, detrás una palabra, un trazo o una
melodía, puede que el autor haya muerto, puede que nunca hayamos
leído su biografía, puede que sea imposible encontrar algo que nos
lleve a dar con alguna pista que nos una a su vida real, es cierto,
sí, pero entonces nos quedan los sentidos. esos nunca nos engañan.
nos queda la sensación en el trazo, en la palabra o en la nota. nos
queda el mensaje de quién lo hizo (que no moraleja o enseñanza, sino
mensaje en el sentido plano de algo que se emite -queriendo o sin
querer- y éste llega a un receptor) nos queda también esa cosa que
nos toca cuando vemos algo que alguien hizo: sentir las manos firmes
del pintor por ver un trazo; ponernos en el mismo estado de ánimo que
el músico y quizás rompernos como él/ella; o sentir la
palabra de alguien que escribe atravezándonos, sentir que nos duelen
sus frases en el pecho, que se deshace un color amargo en nuestro
paladar, que nos recorre, en un escalofrío por toda la piel, una
nota.
ese precio millonario, es lo que cuesta un pedazo de vida de una
persona, porque la vida entera no se vende y claro, ésta tampoco
tiene precio.
mortiEL
Por: Elva Rubio | General | Comentarios (0) | Referencias (0)