llovia, no me importaba, yo seguia sentada en esa banca del parque mojandome por completo...
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Martes, 04 de septiembre de 2007

hombre corriendo,, si parece vdd???
1.-
yo siempre recuerdo ese cuento de garcía marquez, "el rastro de tu sangre en la nieve" donde nena daconte, una niña recién casada, muere durante su viaje de bodas, desangrada, por un pinchazo que se hizo con una rosa en el mismo dedo donde llevaba la alianza de matrimonio.
su sangre dejaba un rastro por la carretera desde madrid a paris.
kilómetros de un hilo de sangre.
a veces pienso que hay gente que se está desangrando delante de nosotros.
2.-
ayer vi a una chica desangrarse en la soriana.
ella segía comiendo una ensalada, seguía hablando por ratos con una señora sentada a su mesa y con un chico que al parecer era su marido.
ambos tenían la misma alianza.
y la sangre iba cayendo por los lados de la silla, por los filos de su sueter violeta, por su pelo recogido en una cola y por la desembocadura de sus pantalones desde donde caía la sangre en espiral y en gotitas.
mi mesa estaba situada justo al frente de la de ellos, lo cual me permitía observarlo todo.
a ratos ella callaba, cortaba el pan con el cuchillo en dos y lo iba manchando todo, se llevaba el pan a la boca en trocitos pequeños y miraba al vacío.
se quedó quieta un rato, mirando el fondo de la tienda mientras la señora y el chico seguían hablando.
luego se levantó de la mesa y se dirigió al agua. mientras caminaba iba dejando un rastro de sangre a lo largo de la soriana.
pidio tres vasos, y los colocó en una bandeja.
volvió.
ella bebió el agua muy rápido, como si fuera una urgencia, como si tuviese algo muriendo en su garganta.
y empezó a sangrar más. su sangre se volvió menos densa, como si fueran los restos que le quedaban dentro de las venas, mezclados con agua.
estiró las piernas, dejo caer los brazos a un lado y reposó apenas su nuca, sobre el
respaldar de su silla donde tenía colgada su chamarra gris que se fue tiñendo de rojo.
al poco rato, se levantaron los tres y ella no dejó de sangrar con la chamarra puesta.
me quedé pensando en esa chica, en su mirada perdida en el fondo de la cafetería, en sus tres vasos con agua, en sus pasos seguros a lo largo de la soriana mientras se desangraba.
seguramente esa misma tarde, ella moriría allí afuera.
3.-
creo ser de las personas de las que rara vez se enferma. pero cuando me enfermo, los
síntomas son muy raros.
hace dos días tuve un dolor de cabeza como un bisturí.
primero me iba abriendo la piel, de sólo un lado de mi cabeza, todo aquella parte que rodea mi ojo izquierdo.
luego iba pelando mis músculos, aparataba mis nervios, cogía mis ojos con una pinza y los presionaba e iba abriendo con una palanca mi cráneo, en aquellas grietas como las de una nuez donde se unen mis huesos, y se filtran mis pensamientos.
al final, todo este dolor llegaba a mi cerebro, rodeado de alguna película viscosa que lo protegía.
esta película era aquella sensación de un frío y un hueco, de un vacío en el dolor constante, para que luego éste vuelva con más fuerza.
un dolor intermitente.
como si el dolor fuese una brisa que soplaba sobre mi cerebro y esa viscosidad hecha de algo volatil se evaporase.
algo volatil como.
como vertir picapica sobre una madera y soplar.
y que la madera se seque, y le duela, que le duela ese soplo y esa sequedad entre sus astillas.
y ese dolor se vuelve tan tangible que de llevarme las manos a la cabeza podría todo
explotar.
4.-
cuando uno toma una tableta de paracetamol sabe que ese dolor desaparecerá en menos de cuarenta y cinco minutos.
durante ese tiempo uno piensa en el dolor y sólo espera que se vaya.
y va pensando a la vez en muchas cosas mientras uno se recuesta en alguna parte y cierra los ojos mientras los químicos hacen efecto.
según he leído, este esperar que no nos duela más, potencia el efecto del paracetamol, este saber que son 45 minutos para que se vaya el dolor y que esa tableta nos va a aliviar.
partiendo de ahí surge el efecto placebo.
nos podrían dar una pastilla de tiza y decirnos que es paracetamol para el dolor de cabeza. nosotros la tomaríamos, nos tenderíamos a pensar en el dolor y a esperar la cura.
hasta que el final, el dolor desaparecería.
ese saber que hay cura, es la cura en sí.
5.-
hay días en los que uno se levanta y le duele absolutamente todo.
como si volviera con resaca de una borrachera de dolor.
nos pesa el cuerpo como si en lugar de sangre nos circulara mercurio, como si estuviéramos atravesados por miles de explosiones que nos han dejado sordos, con la cabeza llena de agujeros por donde se nos escapan todos los pensamientos para quedarnos sin nada, con las manos hirviendo y llenas de polvo y con sólo un borron en la mirada casi seca y sin brillo.
y uno se pasea hecho pedazos por su vida cotidiana envuelta en dolor con su chaquetita de paño y su pañuelo de seda.
y buscamos la cura en cualquier parte.
buscamos la pastilla.
incluso la pastilla falsa.
el placebo.
el saber que hay cura cuando el día se está acabando y uno apaga la luz y ve entonces, a través de la ventana, que afuera amanece.
que no es poco.
mortieL****
saludo a dany, a vero que nomas se la psa chambeando,, a matute que esta triste por su novia,, a Hono q ya trabaja con muertos, a Vianey a Jorge que no quiere venir a dgo, a amanda, axel, lic. leal, a anett, vianey, a satan, rene, miguel, y muchos muchos...

esto fue en navidad,, cuando jime estaba abriendo el regalo que le compre,,, ya para esta navidad ya van a ser dos sobrinos, ay wey de donde sacare lana para consentirlos,,,
Por: Elva Rubio | General | Comentarios (2) | Referencias (0)
reeds@hotmail.com | 05-09-2007 00:15:38
TU compraste ese vestido?
(que detalle) recuerdas la historia de ese vestido o tambien la olvidaste como todo lo demas
Raul | 05-09-2007 07:27:04